El DIM clasificó en picada...

El Poderoso de la Montaña se aseguró en los cuadrangulares a pesar de completar tres derrotas en los últimos cuatro partidos. Lo deportivo, la gran preocupación para el técnico Juan José Peláez. El Rojo, sin proponérselo, contradijo su historia de suplicios y pesares

Amado Hernández G.
Redacción D.D.

MEDELLÍN. En el segundo semestre de 2006 Independiente Medellín tuvo que ganar cuatro de sus últimos cinco partidos para lograr clasificarse a los cuadrangulares. En la Copa Mustang I del año pasado, el Rojo tuvo que ganar tres juegos y empatar dos en las últimas seis jornadas para dar el brinco semifinalista. En la Mustang II de ese mismo año, tras hacer un esfuerzo de maratón al conseguir cuatro victorias y un empate, el DIM se desplomó en la última fecha, en la cual requería de un solo punto, y fue eliminado.

Esta vez, como gran paradoja del destino, la revancha se le da al Poderoso nuevamente a pesar de que perdió 1-0 con Envigado, 1-0 ante Quindío, empató de milagro 1-1 frente al Cali y volvió a caer 2-1 ante La Equidad. ¡Qué regalazo! Teniendo como moño una fecha de anticipación, ya que mientras siete equipos se romperán la carne por dos cupos el próximo domingo, Medellín podrá apostarle a otra tarde de tedio, como lo ha hecho en las últimas jornadas.

El DIM, gracias a lo que cosechó y empujado por la casualidad de los últimos resultados, hoy está matriculado en los cuadrangulares, no obstante, con la gran preocupación de saber que su fútbol ofrece pocas garantías, según lo da a entender el técnico Juan José Peláez. "Yo sé que a todo el mundo le preocupa mucho las estadísticas, pero para mí no son tan preponderantes, a mí lo que más me inquieta es el funcionamiento del equipo, el cómo está jugando y es eso lo que realmente tiene que cambiar".

Seguro, tras la anormal presentación del equipo en Bogotá, las cavilaciones del timonel son más profundas: "Más que yo lo diga, ustedes son testigos de todo lo que ha pasado. Yo quiero un equipo más dinámico, más agresivo y con una mejor actitud. A los jugadores hay que preguntarles por qué su rendimiento era uno antes, al principio del torneo, y otro ahora".

Por supuesto, ante tanto brinco, el propio Peláez se autoevalúa para ver si fue él quien equivocó el tratamiento: "O si el técnico hizo algún cambio en su forma de trabajar o si el técnico hizo algún cambio en su esquema, si el técnico implementó tantos cambios como para que el equipo virara negativamente, yo asumo la responsabilidad. Lo cierto es que yo no tengo todas las respuestas a todas esas preguntas que ustedes se hacen, pues inclusive yo mismo me las hago".